Fue una noche memorable en Zaragoza. Allí estábamos 1.500 incondicionales, temerosos de que hasta que Moz no saliera al escenario, el riesgo de cancelación era elevado.
Pero una vez apareció, la nostalgia, el romanticismo lírico, la belleza de sus canciones, su carácter contestatario y rebelde contra todo y contra todos nos conquistó una vez más.
No era difícil. Ya pueden escribir mil y una críticas degradantes hacia su forma de pensar o sus afinidades ideológicas (QUE NI ÉL SABE CUALES SON, PORQUE SON MUCHO MÁS AMPLIAS QUE LAS DE CUALQUIERA DE SUS MUCHOS CRÍTICOS). Amamos a Morrissey y la horrible cancelación que impone la dictadura cultural actualmente en vigor no va a impedirlo, él sigue llenando conciertos y vendiendo discos y música a sus millones de seguidores.
Ahí va una selección de lo que pude grabar la noche del sábado en Zaragoza:

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